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Somos una fundación sin fines de lucro dedicada a generar oportunidades de desarrollo en territorios aislados o con dificultades que precaricen el bienestar de sus habitantes y su arraigo territorial.

Ponemos en valor a las personas y sus comunidades, a través del fortalecimiento de su identidad y de su patrimonio. Queremos que las comunidades se sientan orgullosas, fortalezcan su tejido social y su confianza, y que gracias a esto mejoren su calidad de vida con un desarrollo sostenible, para así alcanzar un estado de bienestar.

Fundación ProCultura es una institución sin fines de lucro, fundada en 2009 por Ilonka Csillag P. (pedadoga y fotógrafa) y Alberto Larraín S. (psiquiatra), basada en la convicción de crear una organización enfocada en las personas, siendo la identidad, el patrimonio cultural y natural el eje para un desarrollo sostenible, el bienestar y la salud mental.

Desde entonces, junto a un equipo multidisciplinario y gracias al apoyo de numerosas instituciones públicas y privadas, Fundación ProCultura busca generar oportunidades de desarrollo en territorios aislados, por medio de la puesta en valor de las personas a través de su identidad, para fortalecer el tejido social y potenciar el bienestar de las comunidades. Es así como ha desarrollado proyectos de restauración y puesta en valor del patrimonio, difusión cultural, además de iniciativas de desarrollo social a partir de la identidad, en las regiones de Atacama, Coquimbo, Valparaíso, Metropolitana, O’Higgins, Biobío, Los Lagos, Aysén y Magallanes.

ProCultura tiene más de 10 años de experiencia en el trabajo con la comunidad vinculando la identidad y el patrimonio de los territorios. Ha realizado más de 20 archivos fotográficos familiares a lo largo de Chile, proyecto que involucra un acercamiento a las diversas comunidades por medio de puerta a puerta, asistencia a reuniones locales y realización de participaciones ciudadanas, para llevar a cabo diagnósticos y levantamientos patrimoniales. Con esta información, se realizan diversos productos (exposiciones, publicaciones, cápsulas audiovisuales, entre otros) además, se desarrolla una cartera de proyectos que buscan el desarrollo sustentable de las comunidades, por medio de la identidad y el patrimonio cultural.

Además, ha desarrollado diversos proyectos como la restauración de más de 20 inmuebles de valor patrimonial –entre ellos, las fachadas de la Avenida Miguel Lemeur en Tierra Amarilla, el Palacio Íñiguez en Santiago y el Teatro Cinema de Porvenir-; más de 30 publicaciones impresas y digitales que difunden nuestro patrimonio cultural y el trabajo de artistas nacionales; proyectos que han propiciado el crecimiento de la industria turística u otras propias de los territorios- como el proyecto Patagonia Verde y ProMorchella; diversas páginas web de artistas chilenos e iniciativas que abordan un nuevo Patrimonio, como la creación de murales de Alejandro “Mono” González en Placilla, Colcura y Lota, las cápsulas Mi Patrimonio para la puesta en valor de las personas, iniciativas para facilitar el acceso a la cultura para personas con discapacidad. Por último, desde el año 2019 está a cargo de coadministrar el Patrimonio de la Humanidad de las Iglesias Patrimoniales de Chiloé.

¿Cómo lo hacemos?

Identificamos territorios con dificultades para acceder a oportunidades de desarrollo, con alta migración de jóvenes o cesantía, pero ricos en patrimonio cultural y natural. Luego, en conjunto con la comunidad, desarrollamos proyectos que generen un desarrollo.

Somos un equipo multidisciplinario que forja redes de colaboración con diferentes actores de la comunidad, para hacer un trabajo a largo plazo basado en la confianza y la esperanza de alcanzar una mejor calidad de vida. Juntos ponemos en valor a las personas a través de su identidad y, a partir de ello, generamos nuevas oportunidades de desarrollo cultural, social y económico teniendo siempre como eje central el bienestar de las personas.

Manifiesto

El desarrollo sostenible

Tal como lo define Naciones Unidas, ProCultura trabaja el desarrollo sostenible como un desarrollo que sea capaz de satisfacer las necesidades del presente, sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer sus propias necesidades. Para alcanzar el desarrollo sostenible es fundamental armonizar tres elementos básicos: el crecimiento económico, la inclusión social y la protección del medio ambiente.

Es por ello que en ProCultura se trabaja en proyectos de desarrollo sostenible que buscan potenciar la reactivación económica a través del fortalecimiento de la asociatividad, favoreciendo la cohesión social y arraigo socio-productivo con identidad local, a través de la valorización del capital ambiental, cultural, social y territorial.

La identidad y el patrimonio son agentes de desarrollo poderosos, que requieren de otros elementos para generar un impacto real e inclusivo para, finalmente, propiciar el desarrollo sostenible y el bienestar  de las comunidades. Por eso en Fundación ProCultura se integran a sus proyectos territoriales, la planificación de las ciudades y las viviendas, el medio ambiente, la educación y la economía social.

El poder está en la comunidad

Los integrantes de una comunidad son los mejores impulsores de su propio desarrollo. En la medida que haya un objetivo común se acrecientan las posibilidades de alcanzar un desarrollo sostenible y un bienestar tanto personal como comunitario. ProCultura, para el trabajo con las diversas comunidades, busca poner en práctica la frase “nada para nosotros sin nosotros” de esta manera el desarrollo se concibe desde y para la comunidad. Es una relación basada en la confianza que busca vincularse en el largo plazo, para avanzar hacia un desarrollo sostenible que permanezca y aporte al bienestar integral de las personas y sus territorios.

Por el bienestar social y mental 

La Organización Mundial de la Salud define salud mental como “un estado de bienestar en el que la persona realiza sus capacidades y es capaz de hacer frente al estrés normal de la vida, de trabajar de forma productiva y de contribuir a su comunidad”. A través de la puesta en valor de la identidad en las comunidades, en Fundación ProCultura buscamos mejorar el bienestar mental −pues éste refuerza la identidad de las personas− y social −a partir de nuevas oportunidades de desarrollo en torno a él− de las comunidades.

Nuestra Metodología

La identidad como comienzo de una metodología centrada en las personas

La identidad se relaciona tanto con el sentido de pertenencia a un territorio particular, como a los significados y representaciones que tiene su comunidad ante los espacios, personas y situaciones que aparecen en su historia. Por ello la metodología que ProCultura propone, busca vincular la identidad personal con una identidad colectiva, que pueda percibirse y ponerse en valor a través de las imágenes, las historias, el patrimonio, permitiendo integrar las percepciones de la comunidad y dar cuenta de qué es realmente característico de cada territorio.

Sentirse parte de una comunidad genera esperanza y eso da la fuerza para que las personas de una localidad, en donde generalmente los demás dicen que no hay nada, busquen emprender. En ProCultura se trabaja el emprendimiento local desde lo identitario, desde la vinculación comunitaria de base, interviene los territorios desde aquello que sus habitantes señalan como propio, para así lograr un desarrollo sostenible en el tiempo.

El patrimonio, un medio para conseguir un fin

Tal como lo define la Unesco, el Patrimonio es el legado que recibimos del pasado, que vivimos en el presente y que transmitiremos a las generaciones futuras. Por ello, el patrimonio cultural no se limita a monumentos y colecciones de objetos, sino que comprende también expresiones vivas heredadas de nuestros antepasados, como tradiciones orales, artes del espectáculo, usos sociales, rituales, actos festivos, conocimientos y prácticas relativos a la naturaleza y el universo, y saberes y técnicas vinculados a la artesanía tradicional.

De esta manera, el patrimonio se concibe como algo vivo, que forma parte de la identidad y del tejido social de un territorio, que tiene que ver con la valoración del pasado, su resignificación en el presente y su proyección en el futuro.

Un agente de cambio descentralizado

Santiago no es Chile. Rancagua no es la Región de O’Higgins. Punta Arenas no es la Región de Magallanes. Fundación ProCultura cree en la descentralización, esta presente en las grandes ciudades, pero ante todo apuesta por las pequeñas, las remotas, las vulnerables, las de menos de 15.000 habitantes. Es ahí donde la puesta en valor de las personas a través de la identidad y el patrimonio puede ser un agente de cambio realmente decisivo, además porque son localidades que si no generan actividades de desarrollo sostenibles en el tiempo desaparecerán o quedarán abandonadas.